TOMAS
EKSTRÖM
(tolkningar
av Roberto Mascaró)
En
la cocina
Tiempo
de lluvia, milagro
Vago
por el parque de un castillo
una noche de Agosto con llaves
que bajo la piel queman
Hay que
matar un tiempo,
una infancia a la que uno está corroyendo
Pero
es un lugar bello para estar, sin duda
Ciruelas
secas, una lata de espagueti al tomate,
un padre que aparece
Desnudo
una mañana en la cocina
y después no se deja ver nunca más
La espera
Uno espera
a falta de otra cosa,
uno espera diez años y más.
Uno espera que las respuestas sean visibles
como manzanas de fines del verano
Uno espera y sigue viviendo su vida a la distancia,
uno espera veinte años y más
Respira
con cautela para no molestar.
Alguien puede estar al otro lado del camino.
La maravillosa, paradisíaca noche sueca
cuando no hay otra cosa que esperar.
Esperar
por ayuda y esperar compañía,
esperar que por un auricular llegue la vida
o por una ranura de correo,
esperar que la muerte haya acabado
de organizar su blanco archivo
Yo espero
pues ninguna otra cosa puedo hacer,
espero treinta años y más.
Espero porque sé que en mi clara
delicada piel descansa parte de la tiniebla
que manda en este mundo.
Antes de todo
Como
gaviotas flotan las cortinas
al viento, es lo pasado
que al rayo del sol yace secándose.
El rostro
como espátula y
piernas como palos de tambor bajan
a la corteza cerebral.
Veo una
familia, es mi familia,
con sus pálidos rostros redondos como platos
contra las ventanillas empañadas.
En todo
caso es a mí al que saludan
cuando del estacionamiento parte el auto
y se vuelve una bestia de lata y sangre en el camino.
Se oyen
voces que pronto se mezclan
con la bocina y el camión del heladero
y nubes de polución.
No pueden
ya las casas conservar
para sí mismas
pensamientos en marco de cemento.
Antes
de que todo lento declinase,
y las ventanas se agrisaran como cajas registradoras
Pesados muebles como palomas urbanas.
Paisaje
El paisaje
no cambia:
miras hora tras hora mas vista es la misma
La diversión consiste en el vuelo circular del milano
y el balanceo lento de una vaca
La naturaleza
no es un aparato de TV
La luna
sube y el espacio se alumbra
Como un ahogado te izas de tu peluda silla
Vestigios
Los recuerdos
como autos estrellados a mi alrededor,
vestigios raros en el techo de la casa
Faroles de las calles todavía encendidos,
la luz tan fría que humea en las lámparas
Camiones y autobuses
pasan tosiendo
He dejado
las plantas en la caja de vidrio del invernadero,
Noviembre y morirás
El amarillo y rojo del verano, ahora incomprensible
Sobre el estiércol pasa el grajo
a enormes zancos, abrigo negro, mudo
Un auto
hace chillar los cambios en la curva
donde los enanos de la hierba miran a los que pasan
Imperiosa la niebla quiere estar en todas partes
Otra
vez silencio
Se oyen autos a más o menos tres quilómetros de distancia,
amontonadas, 15 vacas duermen más allá del basurero
No es
el calor de Grecia
o España, este es el Noviembre escanés
y derivas nocturnas
He estado
sentado tanto tiempo aquí que ya no
recuerdo cómo se siente estar de pie,
usar mi cuerpo para otra cosa que
una bolsa de piel llena de líquidos
Vestigios raros
Si al
menos el sol apareciese
Al menos
Mañana es el primer día de Adviento
Lentamente
En el
bosque retumba un disparo:
un ladrido atraviesa el verdor
Tractor rojo como un zorro da sombra
*
Saludo
memorias que se enfrían
y casas tapiadas,
aquí y allá se ve un haz de luz
buscando el cielo
Una cortina
musical con un hit sueco
se desprende de su base,
hace que una vaca vuelva la cabeza
Aquí
en el despoblado hay alguien que
enciende su brasero,
alguien que, porfi ado, se niega a moverse
*
En la
sombra: el sol se ha puesto,
yo quedé aquí cuando todos se fueron
Oí cerrarse las puertas, los motores partir
y los sonidos desaparecer
todas
las imágenes; todo desaparece pero el espejo
queda allí
Libera una habitación en las paredes
Jan
Wolkers Sueña
Justo
antes de dormirme
vi caer una sábana,
el país que se hundía profundamente
bajo la superfi cie del mar
En una
isla está Jan Wolkers
y retuerce esculturas
de su cuerpo añoso,
forcejea y derriba
cuando las palabras cesan
Con su
espalda resiste
al Mar del Norte
En tierra
fi rme serpentean los caminos
lejos, en la niebla,
y las ovejas se hunden de continuo
en tierra pantanosa
Jan Wolkers
sueña
con una mañana de hace tiempo,
y el olor a meada de miles
de hacinadas creaturas
Sueña
con la mujer
que se sentó en su lavabo
y con una ginebra fría
Llegar
a alguna parte
El agonizante Ezra Pound
contempla
la obra de su vida,
se arrepiente de todo
“Una
urraca hinchada en
sol cambiante”
Reconocer:
el único
cabal
conocimiento se halla
en la ignorancia
Cambio
Lo nuevo no son todos esos
autos de ninguna parte
o sillas azul claro en la cocina
Lo nuevo
es que ningún
cambio acontece
nunca jamás
Otra
vez caemos
afuera y los árboles que están
tardíos este año
¿Qué
es lo que quieres?
Una fobia una sicosis un martillo
una voz que aúlla en el tacho de basura
Para
Don Van Vliet
Cadillac
Naufragio rescatado en el suburbio,
estacionamiento, mundo de contenedores,
buque de guerra negro en camino
Viaje que se inclina a todos lados:
roto el timón, herrumbradas las partes,
agujero que atraviesa el piso
Mañana
invernal de anticongelante,
sombrío esmog un desolado
calor de cupé
Este
no es un coche drogadicto,
no es un Ford anfetamínico
my baby
drove up in a brand new
Cadillac
Una negra,
temprana mañana enciendes
tus ojos,
estiras tu espinazo entre
tus muslos, te preguntas cómo
hemos llegado a esto
Parpadeas
azul
polvo de persiana
líneas amarillas de alumbrado
Las casas se enciended mientras trepan
caídaenmediodela noche
desde aeropuertos
del otro
lado
del mapa
*
Sismo
de nubes; oscurece en la tarde
Crujen los aparatos de radio, el pueblo reúne sus vituallas
y niños Los barcos son
amarrados, librados de su carga
lobos de mar caen como fruta en tierra fi rme, forcejean cuesta arriba
y hacen rodar
guijarros
Los secos
hoteleros que en el día entregan colchones para tomar sol
bajan faroles de los árboles, creen que el invierno
pronto terminará
Cielocomocaída;
dios rueda por el suelo.
Tal vez el viejo de la barba hace sonar su risa, escancia cerveza
en gran jarrón y muestra un color peculiar, más o menos
sonido de violín
En el
bar de cócteles bailan los turistas jubilados frenéticos,
de lado
se pisotean entre sí
Carbón y pescado se brindan a los fuegos, las casas se encienden
trepando
la montaña
Strindberg retumba
Strindberg retumba en la radio, graniza
sobre la barra que dispusimos:
el tanque de agua rebosa sobre los bordes
y así el lago
Nos sentamos
muy juntos y vemos la palid ez invernal
caer sobre agosto
Escuchamos abrirse los élitros de las aves de presa, picos
que desgarran
la carne vencida
Sobre
August cae una sombra de radio;
va a la deriva, pasa sobre los sembrados y baja hacia la tierra
Se vuelve un enorme animal que se desliza
entre piedras y raíces
Se vuelve
un ojo de huracán de arena brotando, un hemisferio
de piel y dientes,
ojos que blanquean a pesar de la oscuridá
Retrovisor
Intento
raspar todo
eso que no está en su lugar
Recuerdos
de otros:
pegotines coloridos
sobre viejas fotografías blanco y negro
*
Vacaciones
de verano, días sin nubes
Solo a la mesa del desayuno
en una casa que huele a orín, leche y miel;
olores de anciano
*
Tierra
caliente de corteza de pino, recuerdo
cómo se sentía cómo olía
Un hoyo en el bosque donde duermen todos los vikingos,
donde el aire estuvo quieto un día
y un niño encontró un viejo coche
Estaba
muerto pero olía como vida,
como aceite y baquelita como cuero seco, resquebrajado
en el eterno sol de todos los veranos
Como
los cientos de miles de quilómetros que vio pasar
en el retroviso
Canción del tren de cercanías
Tarde
en Kullamannen
campos de neblina de octubre
Dije palabras olvidadas, cayeron muertas
en la mesa del almuerzo
Pero algo surgió, una mano
atravesó una hoja de gelatina
de pena
Me siento
como un tren
Más
allá sueños
de una tierra al otro lado del hemisferio,
y una habitación que está esperando
Un teléfono que suena
y un humo que lentamente penetra
No como
lluvia del otro lado de la ventana,
se ve su rostro en medio de cardos
y centeno recién cosechado
A lo
lejos surge la torre de la iglesia
y los gallos de las veletas y las antenas
por sobre el rumor de las olas
Palabras
importantes a la mesa del almuerzo
y una ladera de montaña se rajó
un rostro de arcilla apareció
con ojos y boca y nariz
y todo lo que nadie sabía estaba allí
Un camino fue arado como
para entrar a una vida
Me siento
como un tren
Voces
adultas que hablan
en celulares,
pequeñas respuestas mensajes breves
Nadie viaja ya más allá de esta
bañera vacilante,
pero pasando el bosque de pinos mal ubicado
el bosquecillo donde estará nuestra casa
Ha desaparecido
alguien,
hemos perdido a alguno por el camino
Tiempo ahorrado en mi disco duro,
un viaje hacia atrás por los siglos
me siento
como un tren
Viajo
hacia una tormenta
y todo empalidecerá:
la gente y sus celulares
con señales Ricky Martin
y pequeños asientos y la euforia tonta
de los diarios de la tarde
Casas grises en bosquecillos, vida
que se vive en lo oculto
Movimientos sutiles tras cortinas
La lluvia
castiga el pasto y
los graneros limpios de polvo
como abuela castiga las alfombras de la granja
Los graneros
en la lluvia, el tictac
del reloj de la cocina y el reloj de la muerte en el suelo
Ha vuelto a mí,
di un paso atrás en el tiempo
pero allí ya no había lugar para mí
Me siento
como un tren
Me bajo, ahora me quedo aquí
El nombre del boliche es Square Side
Ya no
pájaros aquí
cuidan a los marinos
que se quedan en tierra
Tras
sus jarros
hasta que el reloj resuena:
la niebla se ha atenuado,
sobre el lago la luz
La espuma
gira y queda
en flojos bigotes
Ávidas lenguas lamen,
se enlazan entre sí
Ojos ladinos vigilan
tras sus lentes
Toda
la noche han
empavesado navíos aquí:
las naves pasan sin cesar por
este puerto
con su peligrosa carga
Como
mi abuela desapareció
desaparecen ellos,
ruta abajo en las sombras
Ya no
pájaros aquí
a bordo
esperan comida inútilmente